Las firmas tecnológicas buscan día a día el nicho disponible o el siguiente desafío, no es ningún secreto que la salud es un tema “top” y que cada vez son más las personas preocupadas  por ella, es por ello que los “wearables” han apostado en los últimos años por incorporar funciones para el deporte y la monitorización de la actividad diaria. Apple con su Apple Watch ofrece todas estas opciones y ahora también la funcionalidad de electrocardiograma, ha debutado previamente en en el mercado estadounidense (algo usual) superando previamente los requerimientos técnicos de los reguladores pertinentes, para el mercado europeo la comisión europea ha aprobado dicha función en este dispositivo.

 

 

Con la última actualización del sistema operativo WatchOS 5, los usuarios podrán tener a mano unos datos sobre su estado cardíaco directamente desde la muñeca. Con ello, al instante podrán notar síntomas de palpitaciones o latidos irregulares. Una información de vital importancia para prevenir cardiopatías. El informe, a su vez, se puede compartir con un profesional sanitario gracias a su alta precisión. Aunque no es una prueba diagnóstica oficial puede ser utilizada para conocer de primera mano algunas posibles situaciones de su salud.

 

 

La prestación de notificaciones de ritmo cardiaco irregular del Apple Watch también puede comprobar de manera esporádica la frecuencia cardiaca en segundo plano y enviar una alerta si detecta un ritmo irregular que pudiera ser síntoma de fibrilación auricular (FA). Un mecanismo útil para prevenir posibles complicaciones, aunque la compañía advierte desde la herramienta que no puede detectar ataques del corazón, ni ictus ni coágulos de sangre, ni tampoco detectar otras afecciones cardíacas.

 

Para elaborar la medición, el último modelo de Apple Watch cuenta con una serie de electrodos en el interior del cristal trasero y la corona digital. Para hacerse un electrocardiograma en cualquier momento o a partir de una notificación de ritmo cardiaco irregular, los usuarios solo tienen que abrir la nueva «app» ECG y apoyar el dedo en la rueda giratoria, desde donde se medirán los impulsos eléctricos del corazón. En cuestión de 30 segundos, el ritmo cardiaco se clasificará en varias situaciones (fibrilación auricular, ritmo sinusal o no concluyente). Todas las mediciones, las clasificaciones asociadas y otros síntomas indicados se guardarán de forma segura en el servicio Salud del iPhone. Y, entonces, los usuarios tendrán la opción de enviar un informe en formato PDF con los resultados a su médico.

 

Expertos médicos han valorado positivamente la llegada de esta función a un dispositivo tan popular y extendido como el Apple Watch, pero insisten en que siempre hay que contar con apoyo de un profesional sanitario. José María Guerra, presidente de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología, explica a ABC que «es positivo y beneficioso», pero que «el problema» es cómo se utilicen estos medios. «La función que aporta el Apple Watch no es del todo novedosa. Adapta una tecnología que se puede comprar en tiendas por 150 euros. Ahora lo han implementado en su dispositivo y consigue la aprobación de los reguladores en Europa».

«Estos sistemas no sustituyen la valoración médica, ni los sistemas de diagnósticos más sofisticados como un electrocardiograma convencional o ecografía. Tampoco sustituye un estudio sofisticado de 24 horas, pero permite tener un dispositivo accesible para obtener un registro de su corazón en un momento determinado», añade este experto. Lo que en realidad consigue el reloj es generar una sola línea de derivación, que tiene una valoración para enseñársela a un médico. «Lo que no va a hacer esto es diagnosticar un infarto, pero sí sirve para saber si se ha notado algún dolor torácico o detectar alteraciones del ritmo cardíaco», matiza.

Fuente: https://www.abc.es/tecnologia

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