Pagar tus compras o  acreditarte en un control de accesos con el smartphone o con un smartwatch ya es algo más que asentado y que cada vez vemos más a menudo allá donde vamos pero, como ya imaginais, en el mundo de la tecnología la velocidad es más que vertiginosa. En Suecia ya están implantando microchip bajo la piel para la apertura de cerraduras eléctricas y como DNI por lo que es cuestión de tiempo que también pueda funcionar sustituyendo a los métodos de pago tradicionales.

 

La implantación de microchips –que llevan décadas usándose en animales– se hizo popular en Suecia, en parte por la oferta que realizó hace más de un año la empresa de ferrocarriles SJ del país nórdico: asimilando a un monedero electrónico, el chip puede incorporar billetes de tren comprados en línea. La idea convenció a 130 usuarios. De esta manera y con más de cien años de historia, la compañía SJ se convirtió en la primera institución estatal en integrar el uso de este tipo de implantes en su sistema y aceptar la verificación del billete a través de un chip subcutáneo.

Estos dispositivos se suelen implantar entre el pulgar y el índice con un inyector tipo jeringa, un procedimiento parecido al que se utiliza para colocar piercings. Son dispositivos que usan la tecnología Near Field Communication (NFC), también utilizada en las tarjetas bancarias contactless, y son pasivos, lo que significa que no llevan batería y acumulan información que puede ser leída por otros dispositivos pero no pueden leer información por sí solos.

El microchip, sin embargo, parece destinado a desaparecer y ser superado por otros dispositivos más avanzados. Una empresa fundada y liderada por un español afincado en Malmö está trabajando en un nuevo diseño. “Un chip es como un teléfono tonto, te permite llamar y enviar mensajes, pero nuestros dispositivos son como si te implantaras un smartphone”, explica a La Vanguardia Juanjo Tara, fundador de Dsruptive. Hasta el momento, esos chips solo guardaban información que podía utilizarse para una aplicación determinada (por ejemplo, para poder abrir la puerta de la oficina), por eso Tara ha creado unos dispositivos que permiten almacenar diferentes datos y darles diferentes usos desde el mismo dispositivo. Por ejemplo, explica que su aparato almacena la información de su perfil de Linkedin: “Si acerco la mano a tu teléfono, te sale mi perfil”. ¿Y pagos electrónicos? “Potencialmente”, responde Tara, que en el 2015 fue el primero en realizar un pago con bitcoins a través de uno de estos microchips.

Olvidarse la cartera o las llaves en casa puede dejar de ser un problema si los códigos de acceso se llevan incrustados en el cuerpo. En Suecia, unas 4.000 personas llevan un dispositivo electrónico implantado en el dorso de la mano , y los avances en este campo hacen prever un crecimiento exponencial en los próximos años. El boom de los microchips llegó en el 2015 al país escandinavo, que abraza como ningún otro las innovaciones tecnológicas y que lidera los progresos en el denominado biohacking o transhumanismo, un movimiento que pretende mejorar la humanidad mediante la tecnología , aprovechándola al máximo e integrándola en el cuerpo.

En el caso de los microchips –o su versión mejorada, los dispositivos implantables—, su objetivo principal es facilitar la vida diaria a quienes los llevan inseridos bajo su piel. Permiten, por ejemplo, acceder al trabajo o al gimnasio, sacar productos de la máquina devending de la oficina o validar el ­billete de tren con un solo mo­vimiento de la mano. De hecho, la compañía ferroviaria estatal SJ se convirtió en la primera empresa de transporte del mundo en ­permitir utilizar los microchips como tiquet. Desde su implantación hace poco más de un año, ­cerca de 3.000 personas han registrado su número de socio del programa de fidelidad de SJ en dichos implantes.

 

Dsruptive es la empresa que diseña y provee estos dispositivos implantables a diversas compañías que operan en Suecia, como Biohax o Dangerous Things. Según Tara, no hay nadie más en el mundo que ofrezca estos productos. Dsruptive acaba de lanzar uno nuevo que, entre otras novedades, incorpora una luz led. El producto, presentado oficialmente la semana pasada en un evento tecnológico en Estocolmo, se ha implantado en siete personas y la compañía está en proceso de producir 300 más, que ya tiene vendidos. Tara estima que a finales del 2019 habrá 5.000 de ellos ya implantados.

Os dejamos un vídeo con un ejemplo de implantación de microchip para el pago de billetes de avión

Fuente: https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20181103/452692821489/suecia-microchips-implantes-movil-biohacking.html

 

 

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